Ciertamente hay cosas no solo inexplicables sino a la vez inentendibles para nuestra estrecha forma de pensar y para nuestras absurdas y sesgadas creencias. Y aunque no podemos negar que tenemos inmensas capacidades en lo que al tema de creatividad a diferencia de otros seres vivos, gracias entre otras razones a que podemos reflexionar, no por ello podemos negar que esa inteligencia esta limitada por un lenguaje a través del cual creamos y recreamos nuestras realidades, como también por una imaginación que superando un poco los limites de ese lenguaje solo nos lleva a comprender lo finito, ya que lo infinito se vuelve inimagibable.

Una perla anonima nos dicta: “no existe niño dificil, lo dificil es ser un niño en este mundo”.  

Cuentan que en una cotidianidad, dialogaban un ateo y un creyente al respecto de nuestras creencias, por lo que el primero le pedia al segundo que le diera aunque sea una prueba fehaciente de la existencia de ese Creador omnipotente en el que él decia creer, asi que el segundo que era un verdadero creyente en su fe, le dijo: – a falta de esas pruebas contundentes que me solicitas, mi dedo pulgar por si solo me convence a mi de la existencia de un Creador.

Y aunque puede ser una explicación un poco compleja de entender para algunos, podriamos advertir en cualquier particula por diminuta que sea de nuestro ser, si asi se quiere puede denotarnos la existencia de una inteligencia superior que al unir todas estas piezas conformó el infinito universo del que hacemos parte, el cual no podremos comprender frente a nuestra finita capacidad intelectual y menos con nuestro limitado lenguaje. Por lo que queriendo o no aceptarlo hay que desembocar siempre en la dimensión de la fe.

El Texto de Textos nos revela en Jeremias 6:15, “¿se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice el Creador”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!