Cuando tenemos algún dilema, inconveniente o conflicto regularmente nos ensimismamos y le damos vueltas y vueltas al tema, más que buscándole una solución, atormentándonos con sus causas y los sentimientos que de allí nacen. Lo cual no solo es incorrecto sino incoherente. Lo ideal es, sino le encontramos solución al asunto, ocuparnos de otras cosas que no solo distraigan o disipen, sino que nos den nuevas motivaciones para salir de ese atoramiento y probablemente más adelante ofrecer salidas al mismo. Se trata en todo caso de no auto flagelarnos o atormentarnos sin razón, cuando la misma vida nos demuestra que de ese ensayo y error, es que han salido los grandes cambios que no solo han impactado a las personas que los produjeron sino al mismo mundo.

Una perla de Robert Louis Stevenson nos recuerda que “no debemos juzgar cada día por la cosecha que recogemos, sino por las semillas que plantamos”.

Cuentan que en una cotidianidad el granjero llevó a su hija que estaba acongojada por los dilemas que le generaba su novio, a que observará al grupo de vacas que pastaba en el lado más lejano de la finca, en donde además el habia sembrado buen pasto para ellas, pero le pidió a esta, que comiera un poco de ese prado, por lo que ella rapidamente lo escupio ya que era muy amargo. Asi que este aprovechó y le dijo: – te coloque esta tarea porque veo que el novio que tienes no te conviene y podras terminar como estas vacas rumiando un pasto que para ti será amargo.

Bella metafora que nos insinua la importancia de evitar mantener nuestra mente enfocada en aquellos dilemas que nos atormentan, torturan y nos quitan la paz, buscando mejor que preocuparnos en eso, ocuparnos de soluciones, si es el caso o de otras tantas cosas que además de distraernos pueden llevarnos a otro tipo de motivaciones diferentes a las que nos generan esos problemas, logrando con ello proyectar y provocar verdaderos cambios.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 121:1, “alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!