Historicamente se habla de grandes herencias para los hijos e incluso de complejos testamentos para nuestros hijos, de esos que en ocasiones los llenan de condicionamientos especificos para obligarles a ellos a que actuen conforme era la voluntad del difunto, sin embargo deberiamos ocuparnos más por dejarle a nuestras nuevas generaciones: una buena salud, ya que la genética esta demostrando que cada vez heredamos más enfermedades que como la diabetes o la hipertención son producto de la vida poco saludable de nuestros ancestros. Incluso poco nos ocupamos de dejarles a estos, principios y valores para que sean ellos los que fundamenten sus existencias. Es más hasta queremos dejarles unos bienes que al final y en algunas ocasiones solo generan grandes divisiones familiares.

Una perla de Og Mandino nos invita a “amar la luz para que nos muestra el camino, sin embargo, también a soportar la oscuridad porque nos muestra las estrellas”.

Cuentan que cuando le preguntaron al abogado al respecto de los aprendizajes de su oficio este dijo: – como hombre de leyes experto en derecho de familia y sucesiones, me ha sorprendido mucho y me parece reiterativo, el ver a cientos de hijos pelearse por las herencias que les dejaron sus padres, pero nunca he visto a unos hijos el pelearse por el cuidado de esos padres en sus epocas de mayor enfermedad.

En ocasiones es una verdad irrefutable la ingratitud, la cual nos demuestra que lo peor que puede hacer un padre es enseñar a sus hijos a que solo valoren el dinero y no a que entiendan que lo más importante es la familia. Incluso aquellos que trabajan toda sus vidas para intentar dejarles a sus crias alguna herencia deberian insistir mejor en dejarles no tanto sus tierras, propiedades o bienes, sino los mejores principios y preceptos predicados y vivenciados para que esos hijos continuen por dichos senderos.

El Texto de Textos nos revela en Job 42:10, “cuando Job hubo orado por sus amigos, el Creador le quitó la aflicción; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!