Esperar que solo se nos den dias de esos que incluso superan nuestras expectativas y por ello les consideramos como perfectos, no solo es utopico ya que bajo esa mirada debemos reconocer que tambien hay dias que no coinciden con estas y que por ende son imperfectos. Y aunque en los vaivenes de la vida podemos asegurar que hay circunstancias que percibimos como más afortunadas que otras, no podemos perder la posibilidad de degustar de todo y de todos, incluso de aquello que dentro de nuestras expectativas calificabamos como adverso. Se trata por lo tanto de no esperar que todo salga bien o conforme a nuestros anhelos, como sí de sortear cada situación intentando sacarle a estas el mayor aprendizaje posible o de lo contrario viveremos cual ciclotimicos pasando de extremos a extremos sin entender que todo es digno de ser vivido.

Una perla de Oscar Wilde dice, “logré resistirlo todo, salvo la tentación”.

Cuentan que en una ocasión el abuelo estaba buscando sus lentes, los cuales se le habian perdido en algun lugar de la casa, sin embargo observó a su nieta llorando desesperadamente en su cuarto, así que luego de conversar un rato con ella al respecto de cosas de la vida y explicarle que él debia seguir buscando estos lentes y no podia estar mas con ella, le comentó: – creo que la felicidad es a veces como los lentes, los buscas, los buscas y los buscas y resulta que los llevas puestos.

Y es que hay personas que suponen que la felicidad se inscribe en un momento perfecto o se determina en encontrar a la persona indicada y hasta en poder conseguir aquel bien u objeto que pensamos llenará de satisfacciones nuestras existencias, cuando realmente la felicidad es simplemente una actitud que podemos asumir incluso cuando se nos presentan circunstancias que otros consideran como imperfectas.

El Texto de Textos nos revela en Cronicas 7:14, “ si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!