Quienes afirman que la vida es una escuela de aprendizaje nos invitan a diario a entender: que de todo debemos extraer una enseñanza, especialmente de aquellas rutinas en donde disfrazamos de insignificancia cualquier situacion. Y es que desafortunadamente también tenemos la errada costumbre de quedarnos con lesiones en vez de recibir lecciones, cuando nos acontecen situaciones que juzgamos como adversas o complejas, pero lo cierto es que en esos instantes es que estamos más que llamados a sacar lo mejor de nosotros, fortalecernos y por ende crecer o de lo contrario dicha situación solo nos generará miedos y debilidades asi como otra serie de equivocadas posibilidades que no cumplen con esos propósitos de crecimiento a los que hemos venido haciendo referencia, por lo cual a diario debemos intentar aprender de todo y de todos.

Una perla de Leonardo Da Vinci afirma, “quien no condena el mal ordena que se haga”.

Cuentan que cuando la amiga observó como su mejor amigo se derrumbaba por la perdida de su empleo, esta se acercó y le expresó: – no puedes olvidarte que tú mismo me has dicho que la vida tiene etapas y por lo tanto, cuando estamos viviendo una etapa de esas que calificamos como dificultosas tenemos que recordar que es solo otro momento de la vida, sí, que ello es algo temporal por lo cual todo pasa, así que manteniéndonos en tus mismas enseñanzas, no debes dejar pasar esta etapa sin recibir de ella sus aprendizajes, sin crecer, sin madurar y hacerte mas fuerte. Ten en cuenta que siempre hay algo bueno en cada instante de nuestras vidas.

Y es que aunque en ocasiones dudamos que algunos momentos de crisis se puedan ver como oportunidades y hasta nos parecen estos interminables, no podemos obviar que todo pasa y que algo queda, siendo necesario asumir todas esas lecciones que se nos estan enseñando y evitar quedarnos con aquellos recuerdos que mal calificamos como infortunados o adversos.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 8:34, “bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!