En medio de sociedades que promueven la comida chatarra, la competitividad que genera los problemas continuos que nos sofocan y generan estrés y de comunidades que prefieren mentenerse en crisis lo cual se trasfiere a nuestros hogares parece que la palabra cuidado no cabe de a mucho, especialmente si aceptamos que algunas de esas situaciones, somos nosotros los que las seguimos patrocinando, bajo la excusa que no sabemos que hacer para mejorar y cambiar. Lo coherente entonces es revisar nuestros hábitos que en el caso de la alimentación por ejemplo, deben ser rápidamente trasformados motivando incluso que el comercio deje de producir esos “venenos” y podamos además como sociedad buscar relaciones que nos generan armonía, tranquilidad, salud y mucha paz.

Una perla anónima nos recuerda que, “para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias, sino cosas ordinarias, extraordinariamente”.

Cuentan que los signos más importantes que tiene en cuenta un urólogo al revisar la próstata de una persona, son palpados a través de su dedo, ya que es la forma de identificar si esa especie de nuez que es la prostata, ha crecido, al punto de convertirse en una especie de masa. Incluso aseguran que en algunas ocasiones el antígeno prostático específico tomado a través de una prueba de sangre, puede estar normal, por ello se habla de dos tipos de patología claramente diferenciada en la próstata: la hiperplasia benigna  y el Cangrejo. Y aunque la mayoría de los diagnósticos son benignos, hay que comprender que ese tipo de cáncer se detecta con pequeños síntomas.

De allí la importancia para este y otros casos de salud de empezar a cuidarnos e incluso de comprender que a eso de los cincuenta hay que hacerse otro tipo de revisiones con cierta periodicidad para estar tranquilos siendo tambien importante el alimentarnos sanamente y llevar vidas que promuevan la armonía.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 32:18, “te has olvidado del Señor, tú Creador”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!