Algunos estudios han demostrado que la falta de ingesta de agua potable en nuestro cuerpo es una de las principales causantes de algunos de nuestros grandes males. Y es que si entendiéramos más al respecto de nuestros cuerpos físicos, seguramente visionaríamos que en un alto porcentaje, las moléculas de agua componen en una grab medida nuestros sistemas y estas por lo tanto, proporcionan elementos de suma importancia para la buena armonía de nuestro ser. Bajo esa mirada hay quienes recomiendan ingerir por lo menos ocho vasos con agua diarios para mantenernos en ese estado natural de bienestar, que se debería convertir en uno de nuestros principales propósitos de vida.

Una perla anónima nos dice que, “la ventaja de ser inteligente es que así resulta más fácil pasar por tonto. Lo contrario es mucho más difícil”.

Cuentan que el principal líquido del organismo es la linfa, y puesto que el sistema linfático es fundamental para nuestro equilibrio inmunitario, para drenar las toxinas y para nutrir las células, nos deberia interesar mucho el mantenerlo en buen estado. Y es que así como la linfa rodea la células, es la sangre el medio que las conecta unas con otras, aportando oxígeno y nutrientes, y retirando desechos y anhídrido carbónico hacia los órganos de eliminación. Tengamos en cuenta que nuestro sistema circulatorio también necesita abundante agua para funcionar plenamente y cumplir sus funciones correctamente.

Se dice que muy poco sabemos al respecto de cómo alcanzar el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, por ello, deberiamos tener muy claro que la falta de líquido es un agravante en aquellos casos en que las toxinas, el colesterol o el ácido úrico están excedidos, y para esos malestares curiosamente lo mejor es aumentar el consumo de agua.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 9:33, “ he aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; y el que creyere en él, no será avergonzado”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!