No podemos negar que historicamente el machismo ha sido un factor para que se opriman algunas mujeres y hasta se haya violentado a estas al punto de desconocerlas en muchas esferas sociales. Sin embargo tampoco podemos obviar que en el otro extremo estan quienes queriendo la igualdad de géneros se olvidan de las cualidades naturales de las mujeres y de todo lo que ello significa. Algunas culturas por ejemplo tienen muy claro el rol que desempeñan las mujeres dentro del proceso formativo de las nuevas generaciones y por ello, le dan a estas todo su apoyo institucional, mientras que quienes no comprenden el enorme significado de estas madres cuidadoras, amas de casa, estan dejando que sus crías pierdan la posibilidad fraternal de dicha guía idonea.

Una perla anonima nos dice que, “es impresionante lo que se puede lograr cuando lo importante no es quien se lleva los créditos”.

Cuentan que cuando le preguntaron al machista al respecto de lo que él consideraba como feminismo debido a todo lo que se estaba generando como producto de esa polarización que algunos criticaban como la revolución de las feministas, este comentó: – la mujer actual tiene una obsesión por ser igual que el hombre, y no se por qué, si el hombre es un pobre diablo desorientado.

Y aunque es una odiosa comparación que quienes motivamos estas reflexiones no compartimos, nos sirve de insumo para motivar especialmente a las familias y entre ellas a las damas para que no perdamos esa esencia familiar, que en el caso de las mujeres va más allá de engendrar vidas y lleva incerta la potestad de formar estos seres desde su vientre hasta que ellas puedan retomar su propio rumbo.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 3:5, “así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!