Y ello debe ser así aunque debemos comprender que en ocasiones lo mejor no coincide con nuestras erradas expectativas que ven en ciertas pruebas conceptos de adversidad y no de crecimiento. Se trata en todo caso de aprender a canalizar nuestras emociones y dejar que nos guíen. Incluso el permitirnos que se acerquen a nosotros personas que ya han superado ciertos de esos escenarios de la vida lo cual implica a la vez recibir orientación directa casi desde nuestro ser interior, intentando con ello restaurar nuestras motivaciones e integrarnos a los escenarios naturales. Bajo esa mirada todo cumple con un propósito de crecimiento si asi lo queremos comprender y por lo tanto sirve para nuestro bien.

Una perla de Nikos Kazantzakis nos invita a que “ya que no podemos cambiar la realidad, pero si podemos cambiar los ojos con que vemos la realidad”.

Cuentan que deberíamos trabajar más para implementar cambios positivos y creativos antes de que se nos desvanezcan las ganas, además que deberíamos superar las cargas reales e imaginarias antes de que estas se acumulen en nuestro ser, que tambien deberíamos permitir que el instinto, la intuición y la intención funcionen entendiendo que la vida en ocasiones se presenta auténticamente. Lo que quiere decir: vivir en el momento presente con la visión y el propósito para el futuro, evitando el ser abrumados por los dramas y los detalles, gracias a que tenemos muy claro lo que significa el tomar decisiones sin hacer sacrificios.

La vida nos enseña a rehacer patrones, reconsiderar hábitos que nos promuevan cierta liberación, nos incita tambien a superar miedos y a comenzar nuevos proyectos, por lo que todos deberíamos asumir el maravilloso reto de profundizar en las habilidades que ya tenemos y permitirnos comprender que si así lo visionamos siempre estamos creciendo.

El Texto de Textos nos revela en revela en Deuteronomio 16:19, “no tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!