La vida requiere de motivaciones, las cuales debemos entender como una serie de actitudes que debemos asumir frente a las diversas circunstancias que se nos presentan. Lo que no quiere decir que por el solo hecho de motivarnos, dicha situación va a ser más fácil o sencilla; sino que esa postura nos entregará una fuerza adicional para enfrentar lo que se viene. Al motivarnos decidimos tener el control de nuestras emociones y por ende lograremos otro tipo de resultados, muy distintos a los de quienes prefieren mantener una actitud negativa, con la cual solo lograrán empeorar las cosas. Tengamos claro que la vida nos entrega a diario la oportunidad de asumir la coordinación de nuestras existencias, de las relaciones que se nos presentan gracias a las múltiples interacciones en que nos vemos envueltos, por lo tanto, es nuestro deber lograr que cada una de esas nuevas experiencias enriquezcan nuestros seres y no que se conviertan en cargas que deterioran nuestras vidas.

Una perla anónima nos recuerda que, “todo camino comienza con un primer paso”.

Cuentan que cuando le preguntaron a la entrenadora cuál era el principal insumo de ella para que su equipo casi siempre ganara, respondió: – la motivación  es  el combustible que  estimula  e impulsa nuestra existencia  y  nos brinda  la  energía  y  la fuerza  para  llevar  adelante nuestros proyectos. Y es que si queremos lograr lo que nos proponemos, debemos de estar conscientes que hay algunas cosas de debemos cambiar e incluso eliminar. Entendiendo que los cambios no son fáciles de realizar, por lo cual necesitamos estar motivados para llevarlos a adelante.

Depende de nosotros si asumimos algunas situaciones con nuevas y mejoradas motivaciones o si por el contrario nos dejamos llevar por sentimientos adversos y mal sanos que solo lograrán que nos quedemos estancados incluso en medio de aquellas circunstancias de las que queremos y necesitamos salir.

El Texto de Textos nos revela en Jonás 2:2, “invoqué en mi angustia al Señor, y Él me oyó; desde el seno del Seól clamé, y mi voz oíste”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!