Regularmente ello es cierto y más en temas de fondo para la vida, por ello cuando se habla de temas ambientales por ejemplo parece muy fácil culpar a los demás por todos los enormes descuidos que tienen frente a temas ecológicos y por lo tanto, presuponer que nosotros con nuestras pequeñas acciones no estamos generando ningún tipo de contaminación, lo que no es cierto. Y es que si cada ser humano se hiciera una autovaloración diaria al respecto de la forma como con esos, sus pequeños actos, perjudica a los entornos en los cuales coexiste, seguramente todos aportaríamos mucho más en un tema que nos compete integralmente, ya que sin ambiente y entornos sanos y en armonía no hay vida.

Una perla anónima nos dice que “la próxima vez que tengamos que escribir imposible, quitémoslo las dos primeras letras”.

Cuentan que deberíamos trabajar no solo por nuestra propia sanación, sino también por la restauración del universo. Y aunque ello puede parecer una idea difícil de comprender, se trata de cambiar, comprendiendo que hacemos parte de un ambiente y de una Creación que al estar en armonía hace no solo que cambie nuestro alrededor, sino nuestros seres. Asi que debemos esforzarnos un poco más para que nuestros ambientes sean una proyección de nuestras propias conciencias, lo que quiere decir tambien que si trabajamos por estar totalmente en paz, donde quiera que vayamos, irradiaremos esa paz que acompañará nuestros alrededores.

Hacemos parte integral de nuestros entornos así extrañamente nos percibamos separados a estos, incluso con solo detallar el aire que circunda a nuestro alrededor podemos comprender no solo que todos nos retroalimentamos de este, sino lo poco que nos ocupamos de un tema que termina siendo más que nuestro alimento, debido a que esa piscina piscina de aire no solo complementa nuestras vidas, sino a la vez nos articula con sus moléculas a esta.

El Texto de Textos nos revela en Eclesiastés 1:8, “todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!