Y aunque podamos creer que no es así, debemos entender que no solo debemos preguntarnos de la contaminación generada por el bioxido de carbono con el que desde nuestros vehículos contaminamos la mayoria de nuestros ambientes, sino a la vez de una serie de actitudes no muy sanas que también hacen parte de nuestros entornos y que nosotros en ocasiones concientemente promovemos como son; la envidia, la pereza, el mal humor, los resentimientos e incluso hasta el odio. Tal vez por ello a diario en vez de proliferar la vida y todos sus encantos, nos dejamos guiar por ese tipo de sensaciones que no solo nos afectan, infectan y enferman sino que en algunos casos hasta nos matan.

Una perla de Jack Nicholson asegura; “una vez que salgas de la escuela, sólo lo que hagas por ti mismo, dará calidad a tu vida”.

Cuentan que en una cotidianidad, un grupo de vecinos se acercaron a preguntarle al abuelo, el por qué siempre estaba alegre, si además ellos sabian que padecia una enfermedad terminal y que como si fuera poco sus finanzas no eran las mejores, a lo que este les respondió: – aprendí hace años que si en algun momento la tristeza me hace todo tipo de invitaciones, le tengo que decir que, ya tengo un compromiso diario con la alegria, a la que espero serle fiel hasta la muerte.

Que hermoso seria que asumieramos este tipo de actitudes y no nos dejaramos invitar y menos contagiar de todo tipo de sentimientos adversos que no solo nos dañan el dia, nuestras relaciones, sino que a la vez nos van enfermando lentamente. Por lo tanto si de algo nos debemos dejar contagiar es de la armonia que profesa la misma naturaleza.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 1:22, “pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!