El concepto de común y comunidad nos invita a trabajar unidos por el bienestar general. No olvidemos que somos seres de inter relaciones, lo que quiere decir que debemos vivir en pro de esa comunidad y ello no debe ser solo por pura necesidad, sino por el placer de sabernos partes de ese grupo común. Comprender esta máxima nos llevaría a que no priorizaramos el adueñarnos egoistamente de algo o de alguien, sino que comprendieramos que somos solo mayordomos y lideres temporales de algunos objetos u locaciones y por lo tanto, debemos trabajar mancomunadamente para que el bienestar que todos anhelamos se convierta en un factor común.

Una perla de Rivarol nos reitera que, “se ha dicho con acierto que la multitud tiene muchas cabezas, pero ningún cerebro”.

Cuentan que cuando le preguntaron al comunero el por qué insistia tanto en su modelo social comunitario como eje para todas las interacciones de la comunidad, este explicó: – nuestras vidas se mueven en comunidades, dependemos de lo común, lo cual nos obliga a revisar a diario nuestros comportamientos, palabras, incluso pensamientos para convertirlos en buenas intenciones, en esfuerzos para que dentro de ese bienestar común crezcamos. Lo que a su vez explica que necesitemos hacer parte de un grupo, buscando que se irradie allí nuestro propio bienestar y lógicamente el de nuestras familias.

Y es que somos seres que vivimos en comunidades lo que quiere decir que esa deberia ser la fuente de nuestras búsquedas, por lo tanto, es preciso que conozcamos ese orden comunitario y contribuyamos para que se haga realidad tanto en nuestras coexistencias como núcleo familiar como en las de las otras familias que más que nuestros vecinos son nuestros próximos.

El Texto de Textos nos revela en Tito 1:10, “ porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!