Cada ser humano por insignificante que considere sea su vida, aporta algo a la misma historia tanto familiar, de sus comunidades, de su país y de este mundo. Y aunque hay quienes suponen que para figurar en esos anales hay que hacer algo excepcional. Esta demostrado que hay quienes figuran allí sin merecerlo mientras que otros que deberían aparecer son realmente anónimos. Lo cierto del caso es que más allá de la figuración o no, todos en lo individual y como conjunto reescribimos la historia de este mundo, que requiere de nuestros mayores esfuerzos para seguir adelante, ya que aunque no lo entendemos, con que solo una partícula deje de hacer lo que tiene que hacer o se coloque en contraposición de lo que debe hacer para el bienestar general, afecta a este y peor aún, infecta la vida de las demás partes que integran el todo.

Una perla de Maquiavelo nos dice, “envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.

Cuentan que en una ocasión decía un historiador: que hay victorias con sabor a derrota, como por ejemplo la que aconteció el veinticuatro de Junio de 1821 con la batalla de Carabobo en la que Bolívar logró la independencia de Venezuela, y es que pese a aquel triunfo, cuando él regresó a Caracas, esta se encontraba totalmente devastada por un terremoto.

La historia ha demostrado que no siempre lo que en su momento de aparente gloria fue considerado como tal y lo mismo sucede con lideres que no inscribieron sus biografías en los anales de esa historia, pero que fueron trascendentales para los logros que muchos reconocen como de otros, lo que quiere decir que lo importante, no es tanto creerle a los historiadores como sí hacer historia con nuestras luchas.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 41:13, “porque yo soy tu Señor, soy tu Creador, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: no temas, yo te ayudo”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!