Hay ocasiones en que actuamos groseramente y decimos no darnos cuenta, pero cometemos el doble error de no enmendar nuestra equivocación, aunque sea disculpandonos. Mientras que en otras ocasiones usamos esa alteneria y groseria de forma intencional para agredir a aquellas personas que suponemos merecen ese tipo de trato, sin darnos cuenta que si estamos en nuestros cabales, lo que tenemos es que generar cambios, mostrándonos con una actitud piadosa y a la vez comprensiva, intentando en todo momento guiar a quienes consideramos equivocados hacia ese camino de bienestar que tanto predicamos, de lo contrario, solo estamos imitando a quienes descalificamos como grotescos.

Una perla anonima argumenta que “unicamente quien tiene su corazón listo se ufana de tener amigos”.

Cuentan que cuando el rector convocó a su oficina al alumno que consideraba la mayoria de los profesores como el más irreverente, grosero e indisciplinado del colegio, este lo escuchó por un rato para poder determinar el acuerdo al que llegarían para que el chico no fuera expulsado del plantel. Asi que una vez el chico terminó de expresar sus argumentos no muy sólidos, el rector le pidió que se comprometiera a hablar solamente en dos ocasiones, cuando estuviera demasiado seguro de lo que iba a decir y los efectos de esas palabras y la segunda cuando estuviera absolutamente seguro que no necesitaba el solicitar le excusaran. Por lo cual solo en esos dos casos el chico hablaría, ya que según le dijo el rector: es mejor el silencio que la plática.

Y aunque hay seres humanos que no se acogen a acuerdos y no respetan reglas, esta demostrado que cuando les hacemos entender a esas personas, que con otro tipo de comportamientos tambíen seran atendidos y probablemente mas valorados estos, gracias al apoyo de quienes los quieren guiar y logran cambios que les dejan incluso sorprendidos a ellos mismos.

El Texto de Textos nos revela en proverbios 10:19, “en las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!