Hay cientos de seres que parece quisieran desconocer el rol de las mujeres dentro de este mundo y aunque hay quienes suponen incluso, que las amas de casa no tienen el valor preponderante que se les da, lo cierto es que sin ellas no abríamos logrado lo que hoy se ha alcanzado como sociedad. Han sido ellas las que han logrado que los grandes lideres de nuestra historia fueran lo que fueron, gracias a su ardua labor en casa cuando estos eran infantes o esposos, así que aunque este tipo de labores domésticas no parecen ser lo que son y las relaciones de hogar se hacen complejas por desvalorarlas, debemos reconocer que gracias a esos oficios es que podemos encontrar la armonía que requieren nuestras comunidades.

Una perla anónima invita a las parejas a “que no se ocupen solo de alumbrarse a si mismos, sino que generen con su amor, luz para iluminar a los que están a su alrededor”. 

Cuenta en sus cotidianidades Yeuda Berg estudioso de la kabbalah Judia y que tradujo algunos de sus aprendizajes al libro Reglas Espirituales de las Relaciones, nos presenta en esas líneas la necesidad de comprender en esencia de se encuentra en cada actividad que realizamos, especialmente en lo que tiene que ver a nuestras relaciones. Asi que dentro de las muchas anotaciones importantes que de allí se pueden extraer, debe quedarnos en claro que: “cada quien debe aportar lo suyo”, y en el caso de las relaciones de pareja, “el hombre debe traer energía a su casa y la mujer debe distribuirla y organizarla”.

Y es que para algunos estudiosos de estos temas en donde se quiere interpretar de forma profunda los mensajes de la Biblia, la mujer se entiende como una especie de recipiente que debe dar frutos multiplicados ya que gracias a ellas y su labor, por algunos no valorada como amas de casa, es que este mundo sigue un rumbo que sin ellas no seria factible.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 3:16, “toda la Escritura es inspirada por el Creador, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre del Creador sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!