A diario nos retroalimentamos de cientos de ideas, pensamientos y palabras que a su vez se integran a nuestro ser, lo que quiere decir que así como nos cuidamos de los efectos de algunos alimentos que ingerimos, debemos estar muy atentos de todas las palabras y reflexiones que fluyen a diario en nuestras interrelaciones, ya que estas consolidan nuestra forma de pensar y entender la vida. Seguir suponiendo que esas palabras y pensamientos no nos afectan, es incorrecto, ya que estas se integran a nuestras propias vidas y terminan consolidando incluso los propósitos de nuestras coexistencias.

Una perla anónima nos expresa que, “el opresor no seria tan fuerte si no encontrara la complicidad incluso en las omisiones de los propios oprimidos”.

Cuentan que cuando el predicador escuchó cómo dos personas dialogaban y una de ellas se dedicaba a denigrar de otra, que incluso él conocía, este se acercó a ellos y les dijo: – uno puede pensar mal acerca de otra persona y tal vez ese ser hasta se lo merece, pero uno no debería tener ese pensamiento negativo dentro de su ser, por lo cual considero que lo mejor es el evitar hacer juicios y entender que esa postura de vida, se hace realmente por la salud de uno mismo y no tanto por las opiniones de las demás personas.

Deberíamos darnos cuenta que al intentar pensar mal de otros, especialmente agrediéndoles verbalmente al denigrar de ellos, más que hacerles daño a esos seres, nos estamos haciendo daño nosotros mismos, ya que con nuestros pensamientos y palabras nos estamos auto agrediendo, lo que quiere decir que debemos evitar todo tipo de pensamientos y palabras que agrediendo nuestro ser interior, se magnifiquen.

El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 16:7, “porque el Creador no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que esta delante de sus ojos; pero el Creador mira el corazón”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!