Hay personas que son felices llevando la contraria y que pese a reconocer que algo es negro, lo quieren hacer ver como si fuera blanco. Incluso es tan fuerte esa obsesión, que puede percibirse como algo enfermizo, que los lleva a buscar en la pared blanca el pequeño punto negro para poder suponer que tienen la razón, cuando lo ideal es presentar nuestros argumentos, que hasta pueden ser contrarios a los de otros entendiendo que no son los únicos. Por lo que una vez expresados debemos escuchar los contra argumentos de otros, si es el caso para al final poder aprender de dichas experiencias y hasta cambiar aquellos aspectos que reconocemos estaban equivocados dentro de nuestro discurso o cuando es el caso, reconfirmar en qué ideas teníamos la razón y por ende las reforzamos.

Una perla anonima nos recomiemnda que, “si la vida te tumba volteate y contempla las estrellas”.

Cuentan que en una cotidianidad, un grupo de lideres políticos dialogaban al respecto del futuro de su pais, por lo que uno de ellos les recordó una reflexión de Antonio Machado que asegura que, “en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”.

Hay ocasiones en que queremos llevar la contraria, aun sabiendo que ello no es lo correcto. Y con ello estamos diciendo que en nuestras cotidianidades se requieren de cambios incluso sustanciales para que algunas cosas no sigan de mal en peor, más ello no quiere decir obstinarnos por ir contra la corriente como sucede en algunos casos, donde suponemos que con ello triunfaremos, cuando solamente nos aislamos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 46:10, “estad quietos, y conoced que yo soy el Creador; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!