En términos generales se dice que cada nueva generación tiene mayores posibilidades intelectuales que sus ancestros y cuidadores. Esto debido a que no solo estamos recibiendo los nuevos conocimientos que ellos nos entregaron sino a la vez, porque tenemos nuevos apoyos tecnológicos y otras metodologías de aprendizaje que posibilitan que alcancemos mayores posibilidades creativas que ellos. Sin embargo ello depende de cada ser humano y del uso que quiera darle, tanto a dichos nuevos conocimientos como a las capacidades con que cuenta, ayq que tampoco podemos negar que ante tantas ventajas, hay algunos que prefieren ser más perezosos que sus antecesores.

Una perla anónima nos recuerda que “una familia fraternal, servicial y en paz en un verdadero anticipo del paraíso”.

Cuentan que en la actualidad, los científicos vienen demostrando que nuestro desempeño intelectual no depende de la genética, ya que aunque esta, juega un papel importante, su influencia es menor. Y es que nuestra inteligencia se desarrolla màs, gracias al estudio y el ejercicio mental cotidiano, siendo importante más que lo que realmente heredamos, la pasión por el aprendizaje que tengamos y  la voluntad de entrenar y trabajar muchas horas para obtener resultados de la más alta calidad. Los pensamientos, las emociones y las acciones, y no las leyes mecánicas, son las que en el fondo determinan la salud de nuestro cerebro, siendo la cualidad más importante de este: la plasticidad, la misma que nos provoca esa capacidad de cambio y que hace que nuestros pensamientos evolucionen constantemente.

Y aunque es más lo que se especula al respecto de nuestras capacidades intelectuales y lo que a estas influencian, no podemos negar que todo aquel que ejercita estas y además las retroalimenta de pensamientos que verdaderamente provoquen para ellas nuevas reflexiones, termina denotando no solo más inteligencia que los otros, sino a la vez multiplicando sus capacidades creativas.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 15:33, “no erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!