A diario buscamos estar cerca de algunos seres que consideramos especiales, sin embargo también pretendemos alejarnos de otros, tanto, que creamos toda serie de limites en nuestros hogares, sectores, labores y sociedades tras esa búsqueda. Son barreras que colocamos para los demás, asumiendo que se deben respetar nuestros entornos individuales. Pero algunos de esos separadores invisibles en los que nos recreamos, no solo nos distancian de esos seres sino que nos hacen, que poco o nada nos importen sus vidas y lo que les pueda suceder. Tal vez por ello, cuando se nos invita a amar y a ser amados, se nos esta insinuando que rompamos todas esas barreras o separadores y nos permitamos aceptar la insinuación de la misma Creación a integrarnos y complementarnos.

Una perla anónima nos dice que, “realmente vales por lo que contienes y no por aquello que crees tienes”.

Cuentan que cuando le preguntaron al enomorado esposo, cuál era el secreto para mantenerse tan apasionadamente atraido por su mujer pese al paso de los años y todo lo que ello implicaba, este dijo: – todos los días nos alimentamos con algo que llamamos vitaminas mentales, que implican palabras gratas y de amor para nuestros seres, asumiendo y teniendo muy claro que el verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.

Se dice que el amor es un vinculo perfecto que implica que todos los días nos acerquemos más y más hasta integrarnos a la misma Creación y todo lo que ella simboliza, por ello lo ideal es que asumamos a diario ese reto de estar más cercanos a nuestros próximos, regalandonos palabras, gestos, actos y pensamientos fraternales y serviciales.

El Texto de Textos nos revela en El Salmo 31:24, “esforzaos todos vosotros los que esperáis en el Señor, y tome aliento vuestro corazón”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!