A diario nos preparamos para todo tipo de cosas, pero parece que en pocas ocasiones nos imaginamos que en un corto plazo, nos puede llegar el final de nuestros días. Seguramente por ello vivimos reiterándonos en algunos errores, sin darnos cuenta que se nos entregó la oportunidad de un nuevo día para corregir nuestras equivocaciones y crecer. Incluso teniendo en cuenta dicha perspectiva, deberíamos asumir el maravilloso reto de degustar cada segundo de vida, entendiendo que tal vez este no se repetirá y que estamos llamados es a ser felices con todas las personas con las cuales coexistimos, dándoles lo mejor de nosotros y a la vez integrándonos a ellas y al todo, de tal forma, que cuando nuestro cuerpo físico no se encuentre más en este plano terrenal, no tengamos nada de que arrepentirnos, ni a que aferrarnos.

Una perla de Voltaire nos dicta: “quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”.

Cuentan que en una cotidianidad la abuela decia: – espero que cuando la muerte me encuentre, me halle sonriendo, gastada por haber vivido sin temores, que me encuentre feliz y satisfecha, libre incluso de cualquier tipo de deudas, sin secretos o arrepentimientos para con nadie, sabiendo que deje la llama de la vida encendida para quienes vienen detrás mio. También aspiro haber sembrado de las semillas que llevaba en mi corazón y haber propagado a traves de ellas una conciencia limpia plagada de esperanza. Y concluia la abuela: – aspiro igualmente que cuando la muerte me encuentre no este sola, más sí espero haber vivido lo suficiente para no arrepentirme de nada.

Y es que desafortunadamente poco o nada nos preparamos para la muerte, por el contrario a diario vivimos casi con la certeza que esta, no llegará en este día, por lo que actuamos sin importar los efectos de nuestras acciones. De alli la importancia de vivir cada instante como si fuera el último, dandole lo mejor de nosotros a quienes nos acompañan en este camino de la vida.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 12.18, “hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!