La lista de preceptos que se consideran valores para nuestras vidas, una vez los interiorizamos como hábitos, es quiza amplia para quienes prefieren coexistir sin principios, sin embargo historicamente se ha demostrado que esta es realmente corta y que con respeto, disciplina, paciencia, prudencia y servicio, se pueden alcanzar relaciones verdaderamente saludables, ya que estos son una serie de virtudes que generan responsabilidad, eje estructural de nuestra convivencia, la cual nos invita a responder a nuestras habilidades humanas y comportarnos como tales. Y aunque hay seres verdaderamente irresponsables, el deber de quienes ya tienen interirozados estos preceptos, es el de guiar a quienes aún no los conocen o no los vivencian para que alcancen esos estadios de vida.

Una perla anónima nos explica que, “el temor es reacción necesaria de una defensa inconsciente para salvaguardarnos y por ello implica simplemente protección”.

Cuentan que cuando le preguntaron a la docente el por qué defendia tanto como principal valor de su salon de clase el principio de la responsabilidad, esta comentó: – semánticamente el concepto nos invita a que respondamos a nuestras habilidades, entre las cuales una de las más importantes es la de la convivencia, que quiere decir ayudar a que tanto los espacios privados como los comunes, permanezcan limpios, ordenados, en buen estado y sobre todo en funcion del bienestar que es general.

Y aunque se dice que todos los principios y valores se complementan y que no hay uno más importante que otro, es preciso asimilar que es valido contruir una vida de principios. Aunque hay personas que prefieren enfatizar en algunos de estos preceptos más que en otros, lo que no quiere decir que en ese equilibrio que necesitan nuestras vidas y las interacciones e interelaciones que en ella se dan, algunos de estos principios no sean de suma importancia.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 8:28, “sabemos que a los que aman al Señor, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                  COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!