Cada instante de nuestras coexistencias es importante, tanto, que por ejemplo en algunos deportes hay personas que pierden el campeonato o la final, debido a milésimas de segundos o a descuidar el encuentro en esos segundos finales, en donde el cansancio hace de las suyas. Y es que si entendiéramos esta máxima de la que nos enseñan nuestros deportistas, probablemente valoraríamos más cada uno de los imperceptibles instantes disfrazados de segundos que la vida nos otorga y que simplemente trascurren sin sentido en algunos casos, debido a que nos distraemos en pensamientos y visiones de futuro o recuerdos de pasado que logran que ese presente, como momento perfecto se desperdicie.

Una perla anónima nos dice que “se llega a la felicidad luego de adquirir cada vez más fuerza para enfrentar las circunstancias cotidianas”.

Cuentan que en una cotidianidad el entrenador de futbol le insistía a su equipo en la importancia de no bajar la guardia y menos dejar de jugar con la misma movilidad en los últimos minutos del partido, cuando el cansancio físico les dominaba, por lo cual les reiteraba que en el último segundo del encuentro es cuando se podía perder o ganar un encuentro deportivo.

Y aunque probablemente en algunos momentos de la vida supongamos que hay instantes que no sirven para nada, lo cierto es que cada segundo tiene importancia para nuestras coexistencias y es nuestro deber el atenderlos. Incluso los amantes del futbol deben aprender de este deporte la importancia de mantener la pelota en movimiento y asi al colocar en práctica dicha enseñanza evitar el desperdiciar cada segundo de nuestras existencias, en el anhelo de ganarle el partido cotidiano a éste mundo.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 11:24, “el alma generosa sera prosperada y el que se saciaré el también sera saciado”.  

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES… ¡nos trasformaremos!