Se dice que no es fácil el dejar atras el pasado y menos, lograr borrar de nuestras mentes o por lo menos editar de nuestra memoria, una serie de vivencias que aunque acontecieron ya no deberían seguirnos atormentando y menos guiando nuestros nuevos pasos. Y aunque se cree que el olvidar es una acción involuntaria, lo cierto es que no. Aunque podemos hacer una especie de limpieza de nuestros recuerdos es difícil empezar por lo menos a trasformar estos logrando perdonar o aunque sea a obviar esos hechos calificados como graves y que al estar en nuestros imaginarios nos lastiman y en algunos casos hasta no nos permiten vivir plenamente el presente. Se trata entonces de enfocarnos más en aquellas enseñanzas que nos sirvan para no cometer esos mismos errores del pasado y asi lograr que nuestro futuro este plagado de recuerdos maravillosos que nos motiven a vivir.

Una perla anónima nos dice que “una cosa es engullir comida y otra el retroalimentarnos y nutrirnos de todo y de todos”.

Cuentan, que cansada la madre que su quejoso hijo le enrostrará esa vida pasada e incluso le recriminará el por qué no había escogido un mejor padre para él y asi le hubiera evitado tanto sufrimiento en sus días de infancia, le espero una mañana con un buen desayuno y le dijo: – estar pensando en el pasado no nos llevará a devolvernos en el tiempo y menos nos posibilitará el enmendar viejos errores, asi que hay que enfrentar es el presente, corrigiendo en este aquí y en este ahora lo que consideramos no debe volver a suceder para poder tener un mejor futuro.

Y es que aunque no podemos negar que el pasado nos enseña, no por ello podemos quedarnos enganchados en él, menos cuando ese pasado desde esa perspectiva nos pesa, sí: se convierte en toda una carga. Por lo que lo ideal es trasformar el presente con las enseñanzas de ese pasado y lograr asi enmendar el futuro.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 24:15, “Oh impío, no aceches la tienda del justo, No saquees su cámara; Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES…                                                                             ¡nos trasformaremos!