Parece que la obediencia no es una de nuestras características naturales, por el contrario, todo indica que en la búsqueda de darle un uso a nuestra voluntad, nos sometemos a probar las diferentes opciones que se nos proyectan, así algunas de ellas sean altamente nocivas para nosotros mismos sin importar incluso que se nos haya advertido al respecto de los efectos de dichas erradas decisiones. Y aunque no se trata de descalificar las opciones que tomamos en el día a día, si seria bueno que asumiéramos el reto de creerle a quienes ya han pasado por ello y atender todos los mensajes de advertencia que en muchos de esos casos son hasta obvios, así nosotros los consideremos por nuestra obstinación descontextualizados y equivocados.

Una perla anonima nos expresa que, “afortunadamente la luz del faro se ve a lo lejos”.

Cuentan que cuando le preguntaron al predicador el por qué existian incluso dentro de una misma familia pesonas que pese a ser formadas con valores terminaban agrediendo las vidas hasta de esos sus seres más cercanos, este respondió: – creo que somos hechos del mismo barro pero no con el mismo molde”.

Y es que una de las caractertisricas más importantes como seres humanos es que recibimos un libre albedrio que nos permite decidir cuál camino tomar y aunque en algunas ocasiones se nos enseña y señala cuál es la mejor opcion, nosotros gracias a esa voluntad tenemos la capacidad de decidir y en esos casos desafortunadamente preferimos experimentar aquello que aun siendo advertido como no muy util, lo asumimos suponiendo que no nos acontecerá lo que nos han dicho simplemente por mantenernos en nuestra terquedad.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 19:1, “los cielos cuentan la gloria del Señor y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES…                                                                               ¡nos trasformaremos!