Regularmente hablamos del árbol genealógico, que no es otra cosa que una representacion gráfica en donde enlistamos los nombres de nuestros antepasados atendiendo asi nuestra decendencia desde una perspectiva muy organizada y sistematica, incluso desde esa mirada y analizando sus comportamientos con mayor profundidad podemos comprender nuestras caracteristicas más peculiares y hasta aquellos aspectos en los cuales debemos mejorar para no seguir afectando nuestras nuevas generaciones. Lo que quiere decir que si entendemos la vida desde dicha lógica, debemos asumir que hacemos parte de una misma raiz de la cual sin embargo parece nos hemos distanciado tanto, que ya no nos sentimos partes integrales de dicho árbol de vida, lo que explica que incluso queramos talar este a cómo de lugar, sin comprender que de allí depende nuestra propia subsistencia.

Una perla anónima nos confronta: “ya que hay quienes suponen que hacen deporte, porque lo viven en directo, a través de sus televisores”.

Cuentan que cuando le preguntaron al creyente, al respecto del tema del árbol de la vida, este expresó: – desde mi poco conocimiento, creo que asi como cuando vemos un árbol este nos presenta en una sola raíz todo su ser aun teniendo diferentes ramas y hojas, que incluso varian en las épocas y hasta se renuevan constantemente para dar incluso nacimiento a toda una vegetación; también hay una sola esencia de nuestra Creacion pero nosotros desafortunadamente las vemos tan diversificadas y numerosas, como ramas percibimos en nuestros árboles.

Y es que hay temas que son muy complejos de explicar, especialmente cuando queremos comprender con nuestra razón, aquello que solamente podemos aceptar a través de la fe, ya que nuestro lenguaje y los pensamientos que de allí se desprenden, son finitos y limitados, mientras que las cosas de la Creación son infinitas y sin limites.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 4:6, “por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante del Creador en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES…                                                                             ¡nos trasformaremos!