Parece que realmente para muchas personas lo más importante es la obtencion de dinero sin importar la forma como se genere este. Y es que si atendemos lo que regularmente hacen la mayoria de grandes industrias que atentan no solo contra la ecología sino contra la propia vida de quienes en ellas laboran, no queda más remedio que cuestionarnos en la incoherencia de nuestras busquedas, ya que queremos una mejor vida pero atentamos contra lo esencial de esta. Por lo cual deberiamos reflexionar en la necesidad que usemos mejor nuestra inteligencia para redescubrir el mundo y entender que no vale la pena seguir produciendo una serie de bienes, productos, accesorios y servicios, si estos atentan o agreden, asi sea en un mínimo porcentaje nuestras coexistencias.

Una perla Anonima nos dicta; “piensa erróneamente, si quieres, pero en cualquier caso piensa por tí mismo”.

Cuentan que cuando el empresario quiso comprar un gran bosque para obtener madera tumbando la mayoría de los legendarios árboles que allí se encontraban, asegurando que al sembrar otros en poco tiempo, todo volveria a ser igual, su esposa que amaba las plantas le comentó: – en un año un árbol enfria igual que diez aires acondiconados funcionando constantemente, además absorve veintinueve litros de agua de lluvia, filtra veintiocho kilogramos de polucion del aire, y con todo y ello existen personas como tú que solo ven madera en ellos.

Poco o nada comprendemos lo que es realmente vivir. Y es que desafortunadamente los seres humanos no nos hemos dado cuenta que la vida no tiene precio, sino que requiere de nuestro aprecio y que por lo tanto, el mal uso de los recursos naturales esta lentamente acabando con todo, especialmente con nuestras coexistencias.

El Texto de Textos nos revela en mateo 14:29, “y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: – ¡Señor, sálvame!  Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: – ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES…                                                                                ¡nos trasformaremos!