Comprender esta expresión en su totalidad nos debería llevar a asumir que todo lo que nos afecta a nosotros como individuos por lógica puede afectar a los demás y a hasta infectarles debido a que estamos inmersos en una misma estructura a la cual denominamos mundo. Pequeño sistema dentro del infinito universo que sin embargo nos rige a todos bajo unas mismas leyes. Otra razón de fondo para que dejemos de vernos como seres separados y comprendamos que hacemos parte integral de un mismo sistema al cual nos debemos vincular a través del fluir perfecto del amor. Lo que quiere decir que debemos trabajar a diario por aportarnos y no tanto por apartarnos, como históricamente nos han querido demostrar y enseñar.

Una perla anónima nos indica que “en realidad uno no es capaz de enseñar nada a nadie pero si es capaz de hacerles pensar”.

Cuentan que cuando el abuelo quiso darle el mejor regalo a su nieto debido a que ya era todo un bachiller, le dio un tiquete de avión con unos cuantos dólares y lo envió a que recorriera el mundo, diciéndole: – hazte amigo de gente que no sea de tu edad, trata de conversar con personas que sean de otros países y culturas, busca dialogar y conocer a personas que sean de diferentes clases sociales y visiones que la tuya y entiende que así es como se conoce el mundo, no solo tomándose fotos de viejas estatuas, sino que se requiere más de intercambiar y crecer al interrelacionarnos con otros ya que asi aprendemos.

Somos seres de inter relaciones, todos hacemos parte integral de esta Creación que nos cubre con un mismo cielo y aunque queramos sentirnos aparte, la simple convivencia con nuestros similares hace que compartamos el mismo aire, lo que es es una razón de peso para asumir el reto de sentirnos útiles y próximos los unos con los otros.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 3:7, “pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                             COTIDIANIDADES…                                                                             ¡nos trasformaremos!