Y aunque el concepto de mantener una comunión con nuestros próximos puede visionarse más desde tintes religiosos, realmente la palabra nos invita a buscar el bien común en pro de construir relaciones armónicas en donde todos nos beneficiemos. Además no se trata de promover la igualdad por que sí, ya que parece, ella no lleva implícita nuestras diferencias, esas que antes de distanciarnos deben complementarnos, por el contrario, la semántica del termino nos motiva a que comprendamos que cuando estamos en comunión unos con otros trabajamos por unos propósitos similares los que sin embargo respetan nuestra individualidad y por ende nuestros proyectos de vida particulares.

Una perla de Seneca argumenta, “sin estudiar se enferma el alma”.

Cuentan que en una cotidianidad el gobernante observó como un grupo de aparentes líderes de una comunidad le insistían a sus vecinos para que presionaran a dicho gobernante y asi este cediera ante sus deseos individualistas al respecto de un proyecto inviable que sin embargo ellos querían sacar adelante por motivos más bien de corrupción, así que este en reunión general les dijo: – los invito a que no se molesten con el pozo que esta seco porque no les da agua, mejor pregúntense por qué algunos de ustedes siguen insistiendo en sacar agua en donde ya ha quedado claro que no pueden encontrarla.

Y es que tal vez uno de los problemas más grandes del liderazgo comunitario es que no se piensa en el bienestar general y por el contrario, se sigue promoviendo la construcción de puentes donde no hay siquiera rio y el en mejor de los casos, que se usen los recursos públicos en proyectos que solo benefician a unos pocos, cuando estamos llamados a pensar en comunidad, en el bienestar común, en nuestra vida en comunión.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 1:6, “si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                              COTIDIANIDADES…                                                                              ¡nos trasformaremos!