En ocasiones confundimos el vacear aquello que nos puede estar pasando en la búsqueda de evacuarlo o sanarlo, con descargar por ejmplo nuestras rabias, con la primera persona que nos encontramos, sin importar que este ser ni siquiera fue la causante de dicho mal humor. El tema de fondo tiene que ver entonces con que a diario evitemos que las cosas nos saturen y por el contrario, nosotros mismos consolidemos voluntariamente unos estadios de tranquilidad que pasen por encontrar incluso, lugares para dejar a un lado aquello que no nos sirve, como hacemos con nuestros hinodoros. Por ello lo recomendable para que esas zonas de evacuación no agredan a otros seres, es que sean espacios de dialogo y reconciliacón en donde además se consoliden acuerdos de esos que nos aportan en vez de apartarnos.

Una perla anónima nos dice que “para llenarse de alegría hay que vaciarse primero del dolor y del enojo”.

Cuentan que cuando le preguntaron al predicador al respecto de por qué decia que debíamos vaciar nuestro vaso interior para poder dejar que fuera el Señor el que día a día nos lo llenará con nuevas actitudes, este explicaba: – cuando el vaso esta lleno se riega y bota lo que tiene adentro, de allí la importancia de vacearlo, apoyando a otros y compartiendo con ellos para que sea llenado lentamente por el mismo Creador.

Bella analogía que nos invita a comprender que debemos buscar un punto intermedio para todo lo que nos acontece, ya que regularmente las emociones fluctúan en picos que nos pueden hacer daño incluso suponiendo que estos son de completo extasis. Se trata de lograr a diario que esa armonía que se intuye desde nuestro ser exterior al observar la misma Creación toque nuestro ser, comprendiendo que para lograr dicha proporcionalidad todos los puntos incluyendo los que consideramos como buenos o malos confluyen y se complementan.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 16:32, “mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!