Una de los temas en que más insisten los expertos relacionados a nuestro autocontrol tiene que ver con la importancia de coordinar nuestras emociones y lograr desde esa perspectiva tener más armonía para nuestro ser, sin importar las circunstancias exteriores que nos estén aconteciendo. Incluso hay quienes nos invitan gracias a esa visión terapéutica a que a diario nos tomemos un tiempo para coordinar nuestra respiración y los pensamientos que en ese momento estén llegando a nuestro ser, intentando hacerla más lenta, más pausada mientras llevamos a nuestra mente imágenes de reposo y tranquilidad de esas que atraen la paz a todos nuestros sistemas. Ejercicio que acompañado con otros tantos nos debe ir induciendo a aprender a controlar algunos estados que antes dominaban de forma inconciente nuestro ser.

Una perla de Luther King nos recuerda que, “necesitamos lideres que no estén enamorados del dinero, sino de la justicia, que no estén atados a la publicidad sino a la humanidad”.

Cuentan que cuando el terapeuta observó como su mejor amigo llegaba lleno de enfado y con ganas de pelear con quien fuera, le pidió que le diera su mano derecha y la hizo reposar sobre la nuca izquierda y luego le tomó la mano izquierda y con ella hizo que él sujetara ambos lados del codo. Por lo que al poco tiempo su amigo logró superar el enfado e incluso mas tarde comentó que hasta el resentimiento que sentía por esa situación se esfumo, logrando descargar la mente del estrés y la tensión.

Técnica que según los que más la aplican, como muchas otras, nos devuelve la tranquilidad y el sosiego necesario, tanto que deberíamos practicar estas en la búsqueda de cuidar de nuestra salud física y mental para lograr con ello activar nuestro ser en pro de guiarnos hacia esa parte interior de nosotros que regularmente descuidamos y que en el fondo es la que le da armonía a nuestras vidas.

El Texto de Textos nos revela en Isaias 43:2, “cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                          COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!