Quienes estudian lo fractal nos recuerdan que de una pequeña molécula que se agrupa pasamos a una célula, que al unirse a otras genera un órgano, que a su vez se integra para conformar un sistema y que esa suma de sistemas constituyen nuestro cuerpo, visión que si continuamos nos debe llevar a comprender que hacemos parte integral de un universo al que nos debemos, siendo necesario propender por su armonía o de lo contrario con nuestras pequeñas acciones incoherentes vamos afectando a ese gran todo. Lo importante entonces es ocuparnos de nuestro pequeño cuerpo y a la vez de los sistemas que lo componen buscando que estos se armonicen en ese fluir universal que nos propone la misma Creación y al que nos hacemos más que indiferentes.

Una perla anonima nos reitera que, “aprende a vivir y sabrás morir bien”.

Cuentan que para algunos pensadores nuestro sistema corporal y mental hace que toda acción sea coordinada por todas las partículas y células que conforman el ser, logrando que toda esa amalgama de información sea igualmente compartida por cada parte de esa totalidad, siendo además todo ello un acto instantáneo, debido a que coexistimos con una energía que hace que se reestructure y genere innumerables variaciones que afectan directamente nuestro ser. Lo cual nunca se pierde y ello es lo que algunos ven como una expansión de conciencia que va haciendo las formas mucho más complejas.

Y aunque esta visión no deja de ser la reflexion de algunas personas, si podriamos extraer de ella la posibilidad de vernos como un todo y no a través de pequeñas partículas o sistemas que solo cuando nos llaman la atencion a través de enfermedades, reconocemos su existencia y el mal uso que le podemos estar dando.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 2:46, “y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                 ¡nos trasformaremos!