Parece algo complejo de asimilar esta inquietud al respecto de los propósitos de nuestras coexistencias, máxime cuando algunas circunstancias que nos acontecen parecen en su momento no tener explicación, así es como un accidente inesperado o un robo o cualquier tipo de adversidad, acontece en nuestras vivencias y no encontramos razón de ser diferente a sentirnos de malas y hasta olvidados por el Creador, cuando tal vez más adelante la misma vida nos denota que estábamos equivocados y que aquello que suponíamos para nuestra molestia se convirtió en algo que ayudo a nuestro bien, ya sea porque nos sirvió para crecer o simplemente nos ayudó para que valoráramos aun más algunas cosas o personas que antes despreciábamos.

Una perla de Pascal explica que, “no hay más de dos especies de hombres, una la de los justos que se creen pecadores y la otra la de los pecadores que se creen justos”.

Cuentan que un ladrón que se consideraba muy experto en su oficio, entró a la casa de un creyente quien pese al sumo cuidado que este tuvo, se despertó ante un pequeño ruido que el amigo de lo ajeno generó, así que el ladrón asustado pero para no irse con las manos en blanco y perder su reputación, tomó un paquete suponiendo que este contenía algo de valor, más cual seria su sorpresa ya en su casa, cuando supo que se llevó una serie de folletos evangélicos.

Historia de la vida real que termina con la conversión de este hombre y con la explicación por parte de quien narra esta historia, de cómo el Creador tiene diversas formas de llamar a sus criaturas y a la vez, de cómo en ocasiones lo que algún ser humano puede calificar como malo, negativo o adverso puede ser usado por la misma vida para el crecimiento mutuo.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 11:9, “y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: !!Hosanna!!, !bendito el que viene en el nombre del Señor! !!Bendito el reino de nuestro padre David que viene! !!Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                 ¡nos trasformaremos!