Si tomármos literalmente el cuestionamiento podríamos pensar que lo ideal es marcharnos e incluso evadir algunos conflictos, pero lo cierto es que lo más recomendable es simplemente y por un tiempo el darnos un espacio prudente e incluso el tiempo justo para poder entender mejor el conflicto, ya no solo desde nuestra propia perspectiva, sino también desde la de ese otro ser al que posiblemente le estamos endilgando dicha situación compleja como culpable. Se trata entonces de comprender que en algunas ocasiones al tomar una distancia prudencial de dicho conflicto no solo no nos dejamos afectar directamente de las emociones que están fluctuando alrededor de dicha situación, sino que con un nuevo aire nos permitiremos ver las posiciones de los otros ya no tanto para juzgarlas como si para cualificarnos con ellas.

Una perla anónima nos expresa que “para cambiar nuestro cuerpo, necesitamos primero cambiar nuestras mentes, ya que regularmente el cuerpo no es el problema sino la mente”.

Cuentan que cuando el profesor les mostró de cerca un cuadro a sus alumnos estos no vieron más que una cantidad de puntos sin sentido, más cuando se los alejó un poco, descubrieron una técnica que creo el francés Georege Seurat y que se denomina el puntillismo, la cual consiste en aplicar de forma agrupada una serie de puntos de tinta hasta formar una imagen. Técnica que explicó el docente, difiere del dibujo lineal convencional y que permite que de acuerdo al tamaño de los puntos e incluso la distancia con que se miren se logre ver en ellos no solo una hermosa imagen sino una inmensa variedad de tonalidades.

Y quizá esa técnica nos puede servir para comprender que frente a algunos conflictos no vemos más que situaciones sin sentido, teniendo que tomar distancia de los mismos para poder con esa nueva perspectiva tener más claridad y una mejor observación de las cosas. Asi que aprendamos del puntillismo a tomar distancia y sabernos ubicar mejor para poder interpretar lo que dice el otro.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 50:15, “e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras….                                      COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!