La persistencia como valor implica el realizar una actividad incluso superando nuestras propias fuerzas o limitaciones hasta obtener los resultados anhelados. Por lo que no debemos confundir esta palabra con insistencia, la cual nos invita también a no desfallecer pero contrariamente al caso de la persistencia más por obstinación que por certezas. Por ello se cree que pesistir implica un grado mayor en donde nos superemos a nosotros mismos y de allí se habla de perseverancia o disciplina en donde una persona asume esos principios de vida y lograr superar lo que otros pueden determinar al respecto de esos mismos esfuerzos. Quiza por ello la lista de seres persistentes son pocos pero todos dignos de emular. Aunque son más las personas que no solo no lo intentan, sino que ven al fracaso como algo indigno y por ello se rinden luego de algunos pequeños sobresaltos.

Una perla de Kant afirma, “la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte”.

Cuentan que Glenn Cunningham como muchos otros se ganó su fama, tanta que obtuvo su sobre nombre de Kansas Ironman (el hombre de hierro) gracias a una serie de actuaciones estelares que le permitieron obtener dos títulos nacionales colegiados, sin importar que un incendio en su infancia lo había hecho considerar por algunos galenos inicialmente como un desahuciado que terminó casi parapléjico en aquellos dias, pero fue gracias al apoyo de su madre y familia que se superó y obtuvo esas ocho coronas, cinco de ellas en el exterior en una milla y 1.500 y, a la vez establecer un récord mundial de una milla y ser tambíen segundo en los Olímpicos.

Y es que el ejemplo de este hombre y de su familia de persistencia demostró que debido a los problemas de circulación causados por el accidente de su infancia, Cunningham necesitaba casi una hora para prepararse para una carrera, siendo necesario inicialmente que le dieran masajes en sus piernas y luego además tener un largo período de calentamiento.

El Texto de Textos nos revela en Josué 1:9, “mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Creador estará contigo en dondequiera que vayas”. 

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                          COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!