Hay pensamientos disfrazados de recuerdos que estamos obligados a evacuar de nuestras mentes o por lo menos a no dejar que nos atormenten a diario, al punto de convertirse en juicios y depresiones que solo nos llenan de culpas y hasta de disculpas. Lo cierto es que lo que pasó pasó y ya no podemos hacer nada con esos hechos, más sí debemos con los aprendizajes ofrecidos, tomar los respectivos correctivos y a la vez trasformar aquellos hábitos que nos pueden llevar a reiterarnos en esas contrariedades. Y es que una vez logramos reconocer el error y ojala enmendarlo, no tiene razón de ser seguirnos atormentando con aquello que sucedió y que de una u otra manera nos enseñó y aportó algo, así nosotros queramos seguir tiñendo esa visión con tonos negativos u oscuros.

Una perla anónima nos condiciona: “es mas fácil engañar a la gente que convencerlos que han sido engeñados”.

Cuentan que cuando las dos jóvenes se encontraron luego de algún tiempo de no haber dialogado al respecto de sus vidas, una de ellas se acongojo mucho mientras le comentaba a la otra de los muchos errores cometidos como producto de haber seguido más sus emociones y con ella a un hombre que sólo la hizo sufrir y la condujo por caminos equivocados. Por lo tanto la amiga que contrariamente se había dedicado a estudiar y ahora era una reconocida profesional, le dijo: – creo que uno nunca debe arrepentirse de nada, ya que si lo que vivió es calificado como bueno, será digno de buenos recuerdos, pero si no es así, lo ideal es dejarlo en los espacios de una experiencia más y saber que gracias a ello también crecimos.

Hay experiencias que consideramos no debieron vivirse, pero realmente estas y todo lo que nos acontece, cumple con un propósito que no vale la pena juzgarlo o evaluarlo como bueno o malo, sino simplemente entender que nos cualificó, lo que quiere decir que gracias a esa vivencia estamos avanzando en los caminos de la vida.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 2:14, “ porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!