Regularmente se dice que de la forma como nos educaron asi actuaremos a futuro y que por ello damos de lo que tenemos en nuestro corazón, lo que nos invita a que recordemos que nos cuesta más dar de aquello que nos falta en nuestro ser interior, pues por ejemplo, si fuimos formados en familias en donde faltaba el amor, el dialogo y la comprensión, nos costará muchísimo más formar un hogar en donde se alcancen ese tipo de objetivos, lo que no quiere decir que no sea posible, pero sí, que regularmente si hicimos parte de núcleos sociales en donde proliferaron los conflictos y la violencia parecería normal que terminemos dando de ese tipo de situaciones y reflexiones a quienes conviven con nosotros, así estos no tengan nada que ver con quienes nos habituaron a este tipo de comportamientos.

Una perla de Goethe, nos dice que, “obrar es fácil, pensar es difícil, pero obrar según se piensa es aun mas difícil”.

Cuentan que cuando le preguntaron al terapeuta el por qué aseguraba que el amor lo curaba todo, este dijo: – no conozco ninguna enfermedad mental causada por un exceso de abrazos y de cariño, no hay nadie en la cárcel o en el manicomio porque sus familiares le llenaron de amor, besos y abrazos, o le cantaron demasiadas canciones de amor y le arrullaron, por el contrario, son quienes no recibieron cariño de niños, los que regularmente van a las cárceles, manicomios y viven en sus propios infiernos, intentando asi llamar la atención de los demás con sus conflictos diarios, debido a que fueron abandonados, maltratados o despreciados.

Y aunque hay quienes suponen que todos los excesos son malos, no podemos negar que en la mayoría de los casos quienes presentan diferentes dilemas interrelacionales, son quienes quieren reproducir el modelo de conflictos y violencia que vivieron en sus infancias y que parece les quieren hacer odiar a todos y a todo.

El Texto de Textos nos revela en Colosenses 4:6, “sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!