Uno de los principales errores que quizá siguen reproduciendo nuestras comunidades tiene que ver con el de proyectarnos desde nuestros primeros días de vida como seres competitivos que tienen que superarse más que a si mismos, los unos a los otros. Lo que difiere de ser seres competentes para con nuestras búsquedas, lo cual nos invita a que demos lo mejor de nosotros para superar las adversidades que nos presenta el día a día, pero siempre trabajando por nuestro bienestar general y la armonía de todos. Y es que mientras sigamos promoviendo la competitividad que se traduce en egoísmos y otra serie de sentimientos adversos, que sumados a la envidia solo generan conflictos en nuestras relaciones, es más complejo que nos permitamos vivir en esa sana convivencia de la que nos habla la misma Creación.

Una perla de Demócrito nos comenta que, “aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás”.

Cuentan que cuando le preguntaron al promotor de la musicoterapia por qué recomendaba esta para temas educativos, este expresó: – en la música la melodía la forman las notas individuales, mientras que la armonía es un conjunto de notas que al unísono forman un acorde musical agradable al oído. Por lo que si la melodía es una sucesión de notas únicas tocadas una por vez, la armonía implica varias notas, que aunque cada una tiene su sonido particular se unen para formar un sonido único, lo que si lo aplicamos en nuestros procesos formativos y de vida, nos dice que cada ser humano es una nota única que hace parte del pentagrama armónico de la vida.

Que bello seria que asumiéramos, que nuestros sonidos individuales, se mezclan unos con otros y todos ellos deben buscar la armonía, por lo que si aplicáramos esto en nuestros procesos formativos diarios escolarizados o no, esa armonía social debería ser nuestro más grande desafío.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 133:1, “!!mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                         COTIDIANIDADES…                                                                                                ¡nos trasformaremos!