Durante cientos de años algunas personas han anunciado el fin del mundo, tantas veces que existen diversas profecías que de acuerdo a dichas interpretaciones las cuales tienen adeptos han dado fechas exactas en las cuales se cree todo fenecerá. Y aunque no se trata para esta reflexión de generar más y nuevos debates, sí es claro que un verdadero fin de nuestros días se da con la terminación de nuestras existencias en este mundo, sin embargo hay quienes consideran que podría pensarse que ese es el verdadero comienzo de la vida, por lo que lo ideal seria comportarnos de tal manera que asumiéramos cada acción dentro de un eterno presente, buscando con ello la armonía y la posibilidad de tener cada vez relaciones más armónicas y fraternales con todo y con todos.

Una perla de Gandhi confirma que políticamente, “hay que vigilar a las personas que no pueden hacer nada sin dinero y tambien a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero.”

Cuentan que en una cotidianidad un hombre en una de las calles mas concurridas de su ciudad gritaba y especulaba al respecto del fin del mundo y de las señales que según él ya podían denotarse con exagerada claridad incluso para los más incrédulos, por lo que un transeúnte que le escuchó se acercó y le dijo: – esta demostrado que el tema del fin del mundo convence a uno de cada siete seres humanos.

Y es que en medio de sociedades que se mueven por las estadísticas parece que cada vez es mayor el número de incrédulos que suponen que sólo valen las acciones que se hagan en este mundo y que no existe vida después de la muerte, sin embargo esos mismos seres reclaman a la misma vida que les de algo mejor de lo que reciben, sin darse cuenta que solo están recogiendo de lo que siembran a diario.

El Texto de Textos nos revela en II de Pedro 3:10, “pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, !!cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!