Hay momentos en que nos sentimos bien al estar solos y no percibirnos en compañía de ninguna persona o ser vivo, asumiendo así de alguna forma que es ese espacio solitario por pequeño que sea nos permite estar solo con nosotros mismos. Sin embargo ello no es del todo cierto, ya que regularmente y en ese mismo espacio en donde únicamente estamos nosotros siempre estaremos acompañados de los recuerdos, los pensamientos y hasta los anhelos de otros seres humanos, algunos de los cuales parecen estar anclados en nuestro propio ser. Y aunque en esos momentos supongamos que ese aislamiento es la mejor opción, finalmente debemos caer en cuenta que siempre estaremos acompañados ya que hacemos parte integral de un mismo todo.

Una perla de Carl Jung comenta: “nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciéndose consciente de su oscuridad”.

Cuentan que cuando se le preguntó a un hombre el por qué prefería estar solo aún sabiendo que existían personas que querían compartir con él, este dijo: – en ocasiones estar sólo no lo es el estarlo en el sentido estricto de la palabra, a veces uno esta acompañado por las voces de cientos de seres y hasta por los ruidos de su propia conciencia, por lo cual uno nunca estará deberás solo.

Es válido comprender entonces que el concepto de soledad no es del todo cierto, debido a que en ocasiones por más que pretendamos estar solos y en lugares apartados de los demás, realmente nos reencontramos con sus recuerdos, con sus voces, con sus imágenes e incluso con sus propias expectativas, que nos acompañan aún sin quererlo, por lo tanto más allá de querer estar solos, lo ideal parece es, el sabernos acompañar así sea en momentos de nosotros mismos para pasarla mejor.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 19:19, “asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.  Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!