Es importante que busquemos cuáles son nuestras razones o motivaciones para levantarnos cada mañana y vivir con mayor intensidad o de lo contrario cual autómatas llegará el momento que al no encontrarle a la vida estas razones, las buscarenmos para intentar morir. Y es que aunque parece ser una tarea no muy coherente, es claro que en el día a día algunas personas solamente encuentran estas razones de inexistencia y por eso, se alimentan, si es que se puede usar ese término de comida chatarra, así como de todo tipo de interacciones e interrelaciones que les hacen daño. No es gratuito que se diga que estamos inmersos en una sociedad enferma en donde la vida no vale nada, mientras que preferimos darle nuestro aprecio a todo aquello que simplemente tiene un precio.

Una perla anónima nos invita a “inventarnos y volvernos a inventar y cambiar tanto de tono y forma, que no puedan encasillarnos jamás”.

Cuentan que en una cotidianidad el negociante observó como un grupo de personas intentando imitarle incluso buscaban que sus proveedores y clientes les atendieran, sin embargo a la vez estos preferían llegar a su negocio debido según ellos: a que allí se sentían mejor. Cuando uno de estos competidores le preguntó que pensaba él de esa visión, el negociante le dijo: – hay gente buscando a diario los medios para vivir pero se olvidan de encontrar una razón para existir.

Y es que la vida requiere que tengamos propósitos y por ende un sentido para nuestra coexistencia o de lo contrario nos quedaremos simplemente en la diaria búsqueda de suplir nuestros satisfactores elementales los cuales curiosamente nunca se saciarán y en cambio posiblemente crecerán. Así las cosas lo ideal es darle razones a nuestras diarias labores en vez que estás nos llenen de sus necesidades.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 109:30, “yo alabaré al Creador en gran manera con mi boca y en medio de muchos le alabaré. Porque él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!