El concepto de madurez regularmente se utiliza cuando queremos calificar las actitudes de una persona, y es que si si éstas son centradas, dominadas por la razón y por ende se acompañan de las mejores decisiones se piensa que ese ser humano tiene un buen grado de madurez debido a que sus acciones, reflexiones y palabras suelen ser correctas, de lo contrario, cuando las personas se dejan llevar por emociones explosivas se les califica como inmaduras, sin importar la edad que tengan sino simplemente por esas acciones inconsecuentes. Lo cierto del caso es que la madurez se adquiere con el tiempo y lleva consigo una suma de vivencias de esas que incluso nos ayudan a comprender que aun estamos bastante lejos de poder visionarnos como seres en permanente crecimiento.

Una perla anónima nos dice que, “el primer paso no te lleva donde quieres ir, pero te saca de donde estas”.

Cuentan que cuando el nieto le pidió algunos consejos a su abuelo este le dijo: – recuerda que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente, que si no controlas tu actitud, la actitud te controlara a ti, que nunca debemos decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ya que es posible que nos crea, que es más importante que uno se perdone a sí mismo a que otros le perdonen, que no importa si nuestro corazón está herido, ya que el mundo sigue girando y que la violencia atrae más violencia.

Hay ocasiones en que olvidamos el valor de la experiencia y por ende la importancia que tienen nuestros adultos mayores en las sociedades, la cual no solo se basa en las vivencias que estos nos pueden legar sino a la vez en la madurez que han logrado para poder ayudarnos a tomar mejores decisiones, sin embargo, en algunas comunidades han convertido a estos seres en verdaderos estorbos.

El Texto de Textos nos revela en II de Crónicas 25:8, “pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, el Creador te hará caer delante de los enemigos; porque en tu Padre Celestial está el poder, o para ayudar, o para derribar”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                  ¡nos trasformaremos!