Utilizando algunos conceptos matemáticos para nuestro diario devenir deberíamos comprender la importancia de sumar y multiplicar, antes que restar o dividir. Y es que si nos dedicamos en nuestro día a día a restar, especialmente en nuestras relaciones o a dividirnos como hermandad que somos, los resultados deben ser menores y en algunos casos hasta negativos. Si por el contrario asumimos el valioso reto de multiplicar virtudes o por lo menos de sumar lo mejor de nosotros en pro del bienestar general, es lógico que obtengamos mucho más de lo que nosotros mismos a solas podemos dar. No perdamos de vista tambíen que aunque estamos en medio de unas costumbres mercantiles que nos invitan a gastar y a consumir, nuestro mismo planeta nos demuestra la importancia de sembrar y cosechar.

Una perla anónima nos reitera; “no lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti”.

Cuentan que le preguntaron al matemático árabe, cuál era el valor del ser humano, este dijo: – si tiene ética entonces su valor es uno, si es muy inteligente se le agrega un cero a la derecha a ese uno para un diez, si es rico se le coloca otro cero y así ese diez se convierte en cien, si es servicial y noble se le agrega otro cero a ese cien para mil, pero si es todo lo contrario, se le va quitando un cero a esa descripción numérica y se le coloca este a la izquierda, lo que quiere decir que va perdiéndose el valor, ya que al perder la ética perdemos nuestros valores pues sin esos principios solidos no queda nada.

Y es que aunque muchas personas suman ceros en sus haberes contables se olvidan que esas mismas acciones restan en otros espacios, por lo que como personas vamos perdiendo valor a si nos llenemos de cientos de objetos que simplemente tienen un precio.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 51:17, “los sacrificios del Creador son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Padre Celestial”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!