Se dice que la mejor forma para educar a las nuevas generaciones tiene que ver con exponerles los argumentos suficientes como para que ellos mismos tomen sus propias decisiones, lo cual implica a la vez, el evitar imponerles conceptos y acuerdos, guiándolos de mejor forma para que tomen voluntariamente la opción, en la que queremos caminen, esa que ellos mismos consecuentemente ejecutaran no solo por conveniencia común, sino porque han logrado entender plenamente que esa es la mejor posibilidad para sus propias vidas. Y aunque hay cientos de teóricos que promueven este tipo de tésis parecieran seguir siendo más fuertes las visiones de aquellos que hablan de imponr por la fuerza, el poder, la opresión, el castigo e incluso muerte para quienes aún pudiendo tener una mejor razón, proponen el cambio de algunas cosas de dicho estatus quo.

Una perla de Confucio afirma que, “donde hay educación no hay distinción de clases”.

Cuentan que cuando le preguntaron al sociólogo al respecto de por qué se tenían tantos tipos de conflictos sociales en su región este expresó: – somos un continente con muy pocas universidades y lo peor de esta estadística, es que son menos aún aquellas instituciones que ofrecen la posibilidad de bajos costos para las personas de menores recursos, pues las universidades públicas escasean, sin embargo quintuplicamos rápidamente el número de cárceles de las cuales la mayoría registran sobre cupos, lo que demuestra que gastamos más en castigar que en educar.

Tristemente la historia de la mayoría de países incluso con el rótulo de desarrollados demuestra que estos se preocupan muy poco por cualificar a sus ciudadanos y por el contrario parecieran en insistir en reprimirlos, cuando esa misma historia ha demostrado que ese no es el camino más adecuado.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 69:32, “lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad al Creador, y vivirá vuestro corazón, Porque nuestro Padre Celestial oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!