Para poder comprender si estamos mejorando o creciendo en el día a día, se hace necesario consolidar una serie de indicadores o aspectos que nos permitan medir en qué estamos realmente avanzado y hacia dónde nos guiarán esos instrumentos de crecimiento. De lo contrario se hace más difícil entender, si realmente estamos en ese camino que nos va a llevar a las metas planeadas o si en cambio, estamos retrocediendo o quietos y por lo tanto se deben revisar los cambios a implementar. Y es que ese mejoramiento continuo implica a la vez tener una proyección clara del tipo de vida que nos proponemos, ya que si los objetivos son eminentemente materiales o visionados desde la exitología que nos contamina, seguramente descuidaremos lo esencial de nuestras vidas y más que avanzar estaremos retrocediendo.

Una perla de Cossman nos confronta: “los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas”.

Cuentan que cuando le preguntaron al estudiante de filosofía, qué estaba aprendiendo de todos los pensadores que venia estudiando, este comentó que le gustaba mucho Esquilo quien aseguraba que “incluso en nuestros sueños hay dolores que no se pueden olvidar, esos que caen gota a gota sobre el corazón hasta que en nuestra propia desesperación en contra de nuestra voluntad vienen para darnos sabiduría por la tremenda gracia del Creador.

Gracia, que algunos creyentes consideran nos da la oportunidad diaria de crecer en algo que se reconoce como sabiduría. La misma que va mucho más allá de adquirir conocimientos y que nos sirve especialmente durante los momentos mas difíciles de nuestras vidas. Esos en donde más allá de calificar lo que nos esta sucediendo empezamos a tener la certeza que la vida nos esta cualificando.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 3:10, “pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,  persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!