Y aunque es probable que no podamos responder con claridad a este interrogante, debido a que son nuestros instintos acompañados de lo que nuestro sistema nervioso imponga como respuestas reactivas, quienes realmente nos dominan en esos momentos complejos, también es claro que debemos aprender a controlar y dominar nuestro ser en la búsqueda que en esos momentos en donde la vida nos confronta, podamos tener reacciones más o menos coherentes a lo que hemos venido preparando como coherente en nuestro día a día. Y es que dejarnos guiar por nuestras emociones y lo que ellas provoquen no es siempre la mejor opción, especialmente si ya hemos denotado que ese tipo de explosiones nerviosas no nos dejan los mejores efectos.

Una perla anónima nos reitera que “la prosperidad hace amistades, pero la adversidad las prueba”.

Cuentan que cuando el catorce de abril de mil novecientos doce, se hundió el reconocido transatlántico Titanic, entre algunos de los casi mil quinientos sacrificados se encontraba Wallace Hartley, quien en compañía de sus siete músicos, no pararon de tocar hasta que el barco se sumergió en las profundidades del atlántico, por lo que cuentan quienes asistieron a su funeral, que allí se interpretó el himno “Más cerca ¡Oh Dios! De ti”, el mismo que según algunos testigos fue la última interpretación de estos músicos en aquel barco.

Y aunque las mismas películas que se han hecho al respecto mostraron al grupo de músicos cumpliendo con su labor hasta el último momento, pocas personas guardan en su mente la labor que en medio del desespero de la mayoría, cumplían estos músicos para intentar dar algo de calma, la que tal vez a ellos desde sus seres interiores les preparó para su partida al más allá.

El Texto de Textos nos revela en Lamentaciones 3:57, “te acercaste el día que te invoqué; dijiste: no temas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                          COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!