El concepto de resentimiento nos invita a comprender que hemos represado emociones que se multiplican incorrectamente en nuestros seres y que en algunas ocasiones hasta se enquistan en nuestras mentes o por lo menos es lo que uno puede deducir cuando se encuentran personas que por esos sentimientos negativos llevados a su máxima expresión se enferman e incluso se contaminan a tal punto que pueden desear hasta la muerte de quienes consideran sus adversarios. Y es que ese tipo de sentimientos llevados al extremo alteran nuestro sistema nervioso y son capaces de enceguecernos para que cometamos actos que van contra nuestra razón, de allí la importancia de no dejar que este tipo de sentimientos proliferen o se alojen en nuestro ser, ya que nos estamos haciendo daño es a nosotros mismos.

Una perla Seneca asegura, “la esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo”.

Cuentan que cuando la madre observó cómo su hijo estaba lleno de resentimientos, por lo que suponía le había hecho su padre, esta le dijo: – creo que es mejor obviar una agresión que cargar toda la vida con los sentimientos adversos que corroen nuestro ser y nos afectan e infectan, siendo necesario además perdonar y hasta obviar esos aparentes malos recuerdos hasta lograr una misericordia de esas que nos llevan a perdonar hasta setenta veces o más si es necesario.

Hoy por hoy se habla de sanar nuestro ser de aquellos efectos que pudieron causar indirectamente nuestros ancestros o directamente nuestros padres y cuidadores, ya que no es sano el seguir reproduciendo este tipo de sentimientos adversos muchos de los cuales han sido producto de nuestras ignorancias o la falta de sentido de vida, ese que nos han llevado históricamente a agredirnos cuando tenemos la posibilidad maravillosa de agradarnos.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 1:9, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                            COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!