El tiempo en ocasiones se convierte en nuestro mayor verdugo especialmente cuando le queremos manipular y con ello obviamos que por más que forcemos alguna situación, esta saldrá a la luz en el momento y lugar preciso, si es el caso o simplemente no acontecerá debido a que no dependía exclusivamente de nosotros. Por lo cual en vez de intentar dominar las situaciones o de manipular resultados debemos gozarnos de los procesos, valorar cada instante y segundo trascurrido y permitirnos dar en ese lapso de tiempo, lo mejor de nosotros para que las cosas terminen de la mejor manera, comprendiendo que lo único que depende de nosotros es ese esfuerzo que aún planeado en el tiempo, arrojará los resultados que tengan que ser.

Una perla anónima nos expresa que, “los problemas que tienes hoy serán tu testimonio del día de mañana”.

Cuentan que cuando la abuela observó a su nieto desesperado y casi dándose contra las paredes como producto que las cosas no le estaban saliendo como él esperaba, le llevó a su cuarto y allí le entregó su viejo reloj de arena solicitándole que le sacudiera por lo que una vez este lo hizo con mucha fuerza ella le comentó: – mira que aunque sacudas con fuerza el reloj de arena cada grano caerá a su tiempo, lo cual nos enseña que no debemos forzar nada ya que todo llega a su debido momento.

Y aunque algunas cosas probablemente no llegarán o por lo menos no en el momento y en la forma que lo esperamos, si esta demostrado que cuando dejamos todo al tiempo sin desesperarnos y degustando de todo lo que nos acontece la vida cobra un mayor sentido y a la vez nos llena de la tranquilidad y armonía necesarias incluso para afrontar esas circunstancias que no coinciden con nuestras expectativas.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 16:31, “ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!