Y aunque probablemente uno pueda considerar que no promueve ningún tipo de acto violento, lo cierto es que con nuestras omisiones o simplemente con nuestras acciones permisivas al dejar que los demás se golpeen, porque no es mi problema, por ejemplo, terminamos promoviendo diversos tipos de violencia. Incluso hay quienes van un poco más lejos y aseguran que con la muerte de los animales en la búsqueda de alimentarnos de sus cuerpos muertos, provocamos nuevas acciones agrestes que aunque calificamos como normales no lo son. Y es que tal vez deberíamos asumir el reto como especie de darnos cuenta que históricamente hemos preferido el uso de la fuerza y de la violencia para nuestras trasformaciones sociales que la exposición de argumentos, el dialogo, la consolidación de acuerdos y por lo tanto, todo lo que derivado de nuestra inteligencia nos permite acercanos y no separarnos más.

Una perla anónima explica que, “la felicidad de nuestras vidas depende de la calidad de nuestros pensamientos”.

Cuentan que en una cotidianidad la docente observó como un grupo de adolescentes se citaba a la salida del colegio para darse golpes, simplemente porque querían demostrarse quienes eran los más fuertes. Así que antes de la hora señalada ella los citó en el salón de clase y allí les dijo: – quiero que comprendan que lo que se obtiene con violencia solamente se puede mantener con violencia, por lo cual lo ideal es siempre amar a todos, así se crea que se debe confiar solo en unos pocos. Lo ideal es mantener como visión general la búsqueda de no hacerle nunca daño a ninguna persona.

Y aunque podríamos suponer que este tipo de reflexiones algunos jóvenes poco o nada asimilan, si es importante trabajar en ello y sobre todo con los niños para que este tipo de mensajes y visiones los convenzan hasta que comprendan que la violencia ha sido producto de nuestras ignorancias históricas, esas que hemos tratado de imponer sin argumentos cuando tenemos la maravillosa posibilidad de exponer estos.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 12:8, “no haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!