Hay personas que más que trabajadores parecen esclavos no solo de sus patrones sino de sus búsquedas y objetivos. Y aunque no podemos negar que una vida económicamente estable implica en nuestras sociedades una serie de esfuerzos que se ven representados en el logro de algunas búsquedas ello tambien implica menos tiempo para nuestras familias e incluso para algunos distractores o aficiones que alegran nuestros seres. Asi que no podemos caer en esa trampa de suponer que por más que queramos alcanzar algo nos olvidemos del resto del mundo para dedicarnos a ello, ya que más temprano que tarde probablemente nos demos cuenta de nuestro error especialmente si hacemos parte de una familia que al no contar con nosotros tomó también sus propios rumbos.

Una perla anónima nos comenta: “una mente negativa no puede entregarnos una vida positiva”.

Cuentan que en una cotidianidad el joven escritor que quería ser famoso se la pasaba todo el tiempo en su computador incluso olvidándose de salir y compartir con sus amigos, por lo que un día su padre le expresó: – tengo curiosidad de tus escritos pero créeme que después de haber leído un poco al respecto de la vida puedo afirmarte que, tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir en este ruidoso mundo.

Y no es que estemos descalificando a quienes aman sentarse en un computador todo el día a escribir y le dedican sus mejores momentos a esta profesión, como sí motivando a quienes disfrutan de un trabajo a que encuentren tiempos para compartir con sus seres queridos incluso para distraerse en otro tipo de actividades, ya que la vida también necesita del deguste de otras sensaciones y aprendizajes.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 3.13, “¿quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.  Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!